En la actualidad se considera al Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) como uno de los trastornos del neurodesarrollo más prevalentes en la sociedad, encontrado entre un 2 y un 12% de afectados en la población pediátrica mundial (AEPNYA, 2010). En España la proporción de personas en edad infantil y adolescencia se encuentra aproximadamente sobre el 6,8%, con más casos entre varones (Proyecto PANDAH, 2014) pero igualándose una vez llegados a la edad adulta (Ramos Quiroga, JA. 2010).

El TDAH es un trastorno neurobiológico, de carácter crónico y cuyas causas se deben a un fuerte componente genético (hasta el 80%) y a factores de tipo ambiental como problemas pre, peri y postnatales entre otros. Su inicio debe darse desde la infancia temprana, donde ya se pueden observar determinadas manifestaciones que lo definen, afectando primariamente al aspecto conductual.